Español

Tarde de otoño

Tarde de otoño

Enrique acabó de tomar el café, pagó al mozo y salió de Fornos. Señalaba las cinco y cuarto el reloj […]

Los dos pañuelos

Los dos pañuelos

El conde de Montesol penetró con su hija lsabela en el antepalco. Despojáronse de sus fastuosos abrigos de pieles que,

Lo indescriptible

Lo indescriptible

Ajeno a la hermosura de la mañana espléndida, insensible a la belleza de un cielo azul diáfano y resplandeciente, sin

La solterona

La solterona

Apoyada de brazos en el balcón, la solterona doña Teodolinda, contemplaba el pequeño jardín que se extendía ante su hotel.

El beso

El beso

Cerca de un castillo gótico y en el ángulo de fértil valle que a sus pies se extiende, espejean las

Visión

Visión

¿Acaso fue en un marco de ilusión, En el profundo espejo del deseo, O fue divina y simplemente en vida

Tú dormías

Tú dormías

Engastada en mis manos fulguraba como extraña presea, tu cabeza; yo la ideaba estuches, y preciaba luz a luz, sombra

Tu boca

Tu boca

Yo hacía una divina labor, sobre la roca Creciente del Orgullo. De la vida lejana, Algún pétalo vívido me voló

Serpentina

Serpentina

En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente! Gliso y ondulo como una corriente; Dos píldoras de insomnio y de

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