Lo indescriptible
Ajeno a la hermosura de la mañana espléndida, insensible a la belleza de un cielo azul diáfano y resplandeciente, sin […]
Ajeno a la hermosura de la mañana espléndida, insensible a la belleza de un cielo azul diáfano y resplandeciente, sin […]
Apoyada de brazos en el balcón, la solterona doña Teodolinda, contemplaba el pequeño jardín que se extendía ante su hotel.
Cerca de un castillo gótico y en el ángulo de fértil valle que a sus pies se extiende, espejean las
Engastada en mis manos fulguraba como extraña presea, tu cabeza; yo la ideaba estuches, y preciaba luz a luz, sombra
Yo hacía una divina labor, sobre la roca Creciente del Orgullo. De la vida lejana, Algún pétalo vívido me voló
En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente! Gliso y ondulo como una corriente; Dos píldoras de insomnio y de
Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego… Pido a tus manos todopoderosas, Su cuerpo excelso derramado en fuego Sobre mi cuerpo
Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones. De palomos, de buitres, de corzos o leones, No hay manjar que