En este cuento, cuya temática central es la pobreza, Ruben Darío nos presenta a la pobreza representada por un personaje del cual no deja claro si es un harapiento, un mendigo o un peregrino o poeta. Realmente no importa para el relato.
En contraposición presenta a la riqueza como majestuosos palacios de piedras como onix, ágata o mármol y sin escatimar en adornos tanto interiores como exteriores.
En ese encuentro de la pobreza con la riqueza, hace que del pecho del protagonista surja un Canto al oro, alabando y ensalzando la riqueza con la intención de obtener algún beneficio de ello. Con un tono irónico, pone como ejemplo que personas como él han renunciado a ella…
Para la edición digital de este libro se ha utilizado el texto de la edición publicada en Wikisource.
«Aquel día un harapiento, por las trazas un mendigo, tal vez un peregrino, quizás un poeta, llegó, bajo la sombra de los altos álamos, a la gran calle de los palacios, donde hay desafíos de soberbia entre el ónix y el pórfido, el ágata y el mármol; en donde las altas columnas, los hermosos frisos, las cúpulas doradas, reciben la caricia pálida del sol moribundo».
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