Audiolibro El jugador generoso
Ayer, a través del gentío de la avenida, me sentí rozado por un Ser misterioso que siempre había deseado conocer y al que reconocí enseguida, si bien no lo había visto nunca. En relación a mí, seguramente había en él un deseo análogo, pues al pasar me guiñó el ojo significativamente por lo cual me apresuré a obedecerlo.
Lo seguí atentamente y en seguida descendí detrás de él a una vivienda subterránea, resplandeciente, donde estallaba un lujo tal que ninguna de las habitaciones superiores de París podría ofrecer un ejemplo aproximado.

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