Ahora que estamos en el deber de denunciar a los Poderes toda clase de males, hay que hacer, ante todo, la denuncia de una calamidad insistente: las moscas.
Antes sólo había moscas en verano. En cambio, ahora tejen su encaje de bolillos en pleno mes de enero y hacen su agosto en Pascua.
Dicen algunos que se debe este fenómeno a la calefacción central… No hagan caso; postín que quieren darse; consuelo quimérico; la calefacción pasa, pero la mosca permanece.
El mal se debe, con seguridad, a las muchas Sociedades que se han fundado por el mundo para la persecución y extirpación de la mosca. Como la función crea el órgano y el órgano la función, moscas y Sociedades se han creado mutuamente, y de una calamidad se han hecho dos.
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