Los gallos
Al amanecer el mar le entró por la nariz y la boca, estremeciéndolo. -¡Qué salado es, carajo! Probó a mover […]
Al amanecer el mar le entró por la nariz y la boca, estremeciéndolo. -¡Qué salado es, carajo! Probó a mover […]
Sí, te he querido como nunca. ¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está próxima, si
Estancia soleada: ¿Adónde vas, mirada? A estas paredes blancas, clausura de esperanza. Paredes, techo, suelo: gajo prieto de tiempo. Cerrado
No es tu final como una copa vana que hay que apurar. Arroja el casco, y muere. Por eso lentamente
Pero es más triste todavía, mucho más triste. Triste como la rama que deja caer su fruto para nadie. Más
Díme, díme el secreto de tu corazón virgen, díme el secreto de tu cuerpo bajo tierra, quiero saber por qué
Vinieras y te fueras dulcemente, de otro camino a otro camino. Verte, y ya otra vez no verte. Pasar por