En la antigua mansión de la familia Howe se está celebrando una elegante y misteriosa fiesta de máscaras. Los invitados están totalmente entregados a la música, el baile y el anonimato que ofrece el carnaval de disfraces.
Entre todos estos rostros ocultos destaca una enigmática figura: un personaje majestuoso con corona y porte real que llama la atención de todos los demás.
A lo largo del evento, la atmósfera se va tornando más inquietante y ambigua, y Hawthorne juega con el simbolismo del poder, las apariencias y la identidad. Al igual que en otras de sus obras, lo fantástico y lo moral se entrelaza en una narración cargada de significado.
«VAGANDO por la calle de Wáshington una tarde del verano pasado, atrajo mis miradas una muestra de hotel que asomaba de un estrecho zaguán abovedado casi en frente de la antigua iglesia del Sur. La muestra representaba la fachada de un soberbio edificio designado con el nombre de “Antigua Casa Provincial, al cuidado de Thomas Waite.”»
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