Audiolibro Azazel: una noche de canto
Resulta que un amigo mío insinúa que, a veces, puede invocar espíritus del profundo abismo. O, por lo menos, un espíritu… uno pequeño y de poderes estrictamente limitados. En ciertas ocasiones habla de él, pero sólo después de haber llegado a su cuarto whisky con soda. Se trataba de un delicado punto de equilibrio: tres copas, y no sabe nada de espíritus (de los sobrenaturales); cinco y se queda dormido. Aquella noche, pensé que había alcanzado el nivel adecuado, así que le dije:
—¿Te acuerdas de ese espíritu tuyo, George?

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