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	<title>Narrativa</title>
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	<title>Narrativa</title>
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		<title>Bucólicas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Jul 2025 10:00:26 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El pastor Títiro encarece al pastor Melibeo su gratitud a un poderoso bienhechor por haberle restituido una heredad que le [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El pastor Títiro encarece al pastor Melibeo su gratitud a un poderoso bienhechor por haberle restituido una heredad que le había sido arrebatada, con cuya ocasión lamentan ambos las desgracias que acarrea la guerra civil a los labradores.</p>
<p><strong>MELIBEO</strong><br />
¡Títiro!, tú, recostado a la sombra de esa frondosa haya, meditas pastoriles cantos al son del blando caramillo; yo abandono los confines patrios y sus dulces campos; yo huyo del suelo natal, mientras que tú, ¡oh Títiro!, tendido a la sombra, enseñas a las selvas a resonar con el nombre de la hermosa Amarilis.</p>
<p><strong>TÍTIRO</strong><br />
A un dios, ¡oh Melibeo!, debo estos solaces, porque para mí siempre sera un dios. Frecuentemente empapará su altar la sangre de un<br />
recental de mis majadas; a él debo que mis novillas vaguen libremente, como ves, y también poder yo entonar los cantos que me placen al son de la rústica avena.</p>
<p><strong>MELIBEO</strong><br />
No envidio, en verdad, tu dicha; antes me maravilla, en vista de la gran turbación que reina en estos campos. Aquí me tienes a mí, que, aunque enfermo, yo mismo voy pastoreando mis cabras, y ahí va una, ¡oh Títiro!, que apenas puedo arrastrar, porque ha poco parió entre unos densos avellanos dos cabritillos, esperanza, ¡ay!, del rebaño, los cuales dejó abandonados en una desnuda peña. A no estar obcecado mi espíritu, muchas veces hubiera previsto esta desgracia al ver los robles heridos del rayo . Mas dime, Títiro, ¿quién es ese dios?</p>
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		<title>Odisea en el norte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Jul 2025 10:00:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Ambientado en la fiebre del oro en el territorio del Yukón, un grupo de buscadores guiado por el famoso Malemute [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ambientado en la fiebre del oro en el territorio del Yukón, un grupo de buscadores guiado por el famoso Malemute Kid y su compañero Prince reciben en su cabaña a un extraño nativo llegado del extremo Norte.</p>
<p>Ha recorrido medio mundo con un equipo de perros y unas valiosas pieles y que paga bastante dinero por un reemplazo de trineo y víveres. Su historia siembra tanta inquietud como curiosidad entre el grupo.</p>
<p>Al calor de la estufa, el forastero revela quién es en realidad y que le ha llevado a emprendar una dura travesía que pone a prueba la</p>
<p><em>«Los trineos entonaban su lamento eterno al compás del crujido de los arneses y el tintineo de las campanillas de los guías; pero los hombres y los perros estaban cansados y no emitían sonido alguno. La senda estaba pesada por la nieve recién caída, y habían recorrido un largo trecho; los patines, cargados con cuartos de alce congelado, duros como el pedernal, se aferraban tenazmente a la superficie sin compactar y oponían una resistencia casi humana.»</em></p>
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		<title>Torquemada y San Pedro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adminaudiolibros]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Jul 2025 15:59:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Torquemada y San Pedro, la cuarta novela de la tetralogía de Benito Pérez Galdós, nos lleva al final de su [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Torquemada y San Pedro, la cuarta novela de la tetralogía de Benito Pérez Galdós, nos lleva al final de su transformación y a un desenlace inesperado debido a las pretensiones de este personaje en engañar a Dios.</p>
<p>El palacio de Gravelinas, en un recodo imaginado de la vieja calle de San Fernando, y la sombra del misionero Gamborena (al que Torquemada llama «San Pedro») recorriendo la mansión, los gritos del hijo monstruoso y la inercia mortal de sus creadores serán el fáustico escenario para la trama final. «Los personajes viven en una atmósfera de frío y de nieve que se transforma en barro, chapoteando sin brío y sin ánimo en un barrizal».</p>
<p>Siguiendo el hilo, morirá la aristócrata Fidela y el hinchado financiero no tardará en estallar también. El último episodio de la irresistible ascensión de Francisco Torquemada, concluye &#8216;reventando, como un globo. El financiero avaro muere.</p>
<p>Como en la primera novela de la serie, su carácter queda de manifiesto ante una situación trascendental. En este caso, se enfrenta a su propia enfermedad y riesgo de muerte. En estas sensibles circunstancias, su conciencia se divide atormentada: desea salvar su alma, pero nuevamente cree poder engañar a Dios, comprando su indulgencia a cambio de ceder sus bienes a la Iglesia; al mismo tiempo, desea su salvación material para poder completar un negocio que le reportará pingües beneficios</p>
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		<title>Cuento inmoral</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adminaudiolibros]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Apr 2025 16:06:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sale el actor por delante del telón, pausadamente. ¡Qué compromiso ! Hay días en que se siente uno capaz de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Sale el actor por delante del telón, pausadamente.</p>
<p>¡Qué compromiso ! Hay días en que se siente uno capaz de las mayores audacias, y nada le parece imposible.</p>
<p>Y es que yo soy así; hay dos palabras que me sublevan, me encienden la sangre y me obligan a sentirme capaz de todo : la palabra difícil y la palabra imposible. Basta que alguien diga de alguna cosa delante de mí: es difícil, es imposible, para que yo conteste al punto: No hay nada difícil, no hay nada imposible; yo hago eso; yo lo hago; se discute, se cruzan apuestas… yo me veo obligado a sostenerlas… y ya estoy metido en un lío… Y el de ahora es flojo.</p>
<p>Figúrense ustedes que alguien me dijo ayer: Tú que tienes tantas simpatías en el público, bastante autoridad y mucho desparpajo, o sea desahogo; vamos a ver, ¿a que no te atreves a presentarte al público y contarle un cuento…</p>
<p>Un cuento inmoral, uno de esos cuentos capaces, según frase consagrada, de ruborizar a un guardia civil. ¡Yo no sé qué motivo puede haber para que la Guardia Civil sea más refractaria al rubor que cualquier otro Instituto armado; el caso es que la Guardia Civil y los Carabineros comparten este privilegio.</p>
<p>Pero no divaguemos. ¿Un cuento inmoral? ¡Imposible!, exclamaron varios; ya dije antes que la palabra imposible tiene el privilegio de encenderme la sangre. No hay nada imposible. Y quedo comprometido a contar el cuento. ¡Y qué cuento! Se eligió por sufragio en un café de camareras; las camareras tomaron parte en la votación y su voto decidió del resultado…</p>
<p>¡Valiente cuento! Las pobres chicas sólo le conocían por el título, y el título les engañó. (No es el primer título que las engaña.) Es un título tan inocente… parece de un cuento de niños… pero, sí, bueno está el cuentecito… Ya me lo dirán ustedes; sólo de recordarlo se me sube el pavo… Pero no hay nada imposible. Difícil, sí; a pesar mío debo confesar que hay algo difícil, y este es uno de los casos difíciles.</p>
<p>Ya sé que ustedes creen seguramente que yo no me atrevo a contar el cuentecito; por eso están ustedes tan tranquilos y tan sentados, sin disponerse a despejar el teatro, no sin antes llamarme algo… Pero, ustedes no me conocen. Ustedes no saben de qué modo la palabra imposible excita mis nervios; todo el azahar del mundo no bastaría a calmarlos, como todo el azahar del mundo no bastaría a dar a mi cuento un aspecto inocente. Advierto que empiezan ustedes a ponerse serios; empiezan ustedes a temer que yo sea capaz de todo. Tranquilícense ustedes; yo contaré el cuento, no lo duden ustedes; pero mi apuesta no sólo consiste en contarlo, sino en que ustedes lo escuchen; porque, claro está que contarlo en el vacío no tendría dificultad ninguna, y ya dije que la palabra difícil me exaspera tanto como la palabra imposible.</p>
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		<title>La ardilla, el dogo y el zorro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adminaudiolibros]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Apr 2025 16:00:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Madama Ardilla con un Dogo fiero, compadre antiguo suyo y compañero, salió al campo una tarde a solazarse. Entretenidos iban [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Madama Ardilla con un Dogo fiero,<br />
compadre antiguo suyo y compañero,<br />
salió al campo una tarde a solazarse.</p>
<p>Entretenidos iban en gustosa<br />
conversación, y hubieron de alejarse<br />
tanto, que, encapotada y tempestuosa,<br />
los sorprendió la noche a gran distancia<br />
de su común estancia.</p>
<p>Otra posada no se les presenta<br />
que en una alta encina añosa y corpulenta;<br />
el hueco tronco ofrece albergue y cama<br />
a nuestro Dogo : la ligera Ardilla<br />
se sube de tres brincos a una rama<br />
y lo mejor que puede se acuclilla.</p>
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		<title>Las hojas secas</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Apr 2025 15:44:58 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El sol se había puesto. Las nubes, que cruzaban hechas jirones sobre mi cabeza, iban a amontonarse unas sobre otras [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El sol se había puesto. Las nubes, que cruzaban hechas jirones sobre mi cabeza, iban a amontonarse unas sobre otras en el horizonte lejano. El viento frío de las tardes de otoño<br />
arremolinaba las hojas secas a mis pies.</p>
<p>Yo estaba sentado al borde de un camino por donde siempre vuelven menos de los que van.</p>
<p>No sé en qué pensaba, si en efecto pensaba entonces en alguna cosa. Mi alma temblaba a punto de lanzarse al espacio, como el pájaro tiembla y agita ligeramente las alas antes de levantar el vuelo.</p>
<p>Hay momentos en que, merced a una serie de abstracciones, el espíritu se sustrae a cuanto le rodea y, replegándose en sí mismo, analiza y comprende todos los misteriosos fenómenos de la vida interna del hombre.</p>
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		<title>La rosa de pasión</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Apr 2025 15:30:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En una cartera de dibujo, que conservo aún llena de ligeros apuntes, hechos durante algunas de mis excursiones semiartísticas a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En una cartera de dibujo, que conservo aún llena de ligeros apuntes, hechos durante algunas de mis excursiones semiartísticas a la ciudad de Toledo, hay escritas tres fechas.</p>
<p>Los sucesos de que guardan la memoria estos números son hasta cierto punto insignificantes. Sin embargo, con su recuerdo me he entretenido en formar, algunas noches de insomnio, una novela más o menos sentimental o sombría, según que mi imaginación se hallaba más o menos exaltada y propensa a ideas risueñas o terribles.</p>
<p>Si a la mañana siguiente de uno de estos nocturnos y extravagantes delirios hubiera podido escribir los extraños episodios de las historias imposibles que forjo antes de que se cierren del todo mis párpados, esas historias, cuyo vago desenlace flota, por último, indeciso en ese punto que separa la vigilia del sueño, seguramente formarían un libro disparatado, pero original y acaso interesante.</p>
<p>No es eso lo que pretendo hacer ahora. Esas fantasías ligeras y, por decirlo así, impalpables, son en cierto modo como las mariposas, que no pueden cogerse en las manos sin que se quede entre los dedos el polvo de oro de sus alas.</p>
<p>Voy, pues, a limitarme a narrar brevemente los tres sucesos que suelen servir de epígrafe a los capítulos de mis soñadas novelas; los tres puntos aislados que yo suelo reunir en mi mente por medio de una serie de ideas como un hilo de luz; los tres temas, en fin, sobre que yo hago mil y mil variaciones, las que pudiéramos llamar absurdas sinfonías de la imaginación.</p>
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		<title>La promesa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adminaudiolibros]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Apr 2025 14:23:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Margarita lloraba con el rostro oculto entre las manos; lloraba sin gemir, pero las lágrimas corrían silenciosas a lo largo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Margarita lloraba con el rostro oculto entre las manos; lloraba sin gemir, pero las lágrimas corrían silenciosas a lo largo de sus mejillas, deslizándose por entre sus dedos para caer en la tierra hacia la que había doblado su frente.</p>
<p>Junto a Margarita estaba Pedro, quien levantaba de cuando en cuando los ojos para mirarla, y viéndola llorar tornaba a bajarlos, guardando a su vez un silencio profundo.</p>
<p>Y todo callaba alrededor y parecía respetar su pena. Los rumores del campo se apagaban; el viento de la tarde dormía, y las sombras comenzaban a envolver los espesos árboles del soto.</p>
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		<title>La cueva de la mora</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Apr 2025 14:19:07 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Frente al establecimiento de baños de Fitero, y sobre unas rocas cortadas a pico, a cuyos pies corre el río [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Frente al establecimiento de baños de Fitero, y sobre unas rocas cortadas a pico, a cuyos pies corre el río Alhama, se ven todavía los restos abandonados de un castillo árabe, célebre en los fastos gloriosos de la reconquista por haber sido teatro de grandes y memorables hazañas, así por parte de los que lo defendieron como de los que valerosamente clavaron sobre sus almenas el estandarte de la cruz.</p>
<p>De los muros no quedan más que algunos ruinosos vestigios; las piedras de la atalaya han caído unas sobre otras al foso y lo han cegado por completo; en el patio de armas crecen zarzales y matas de jaramago; por todas partes adonde se vuelven los ojos no se ven más que arcos rotos, sillares oscuros y carcomidos; aquí un lienzo de barbacana, entre cuyas hendiduras nace la yedra; allí un torreón que aún se tiene en pie como por milagro; más allá los postes de argamasa con las anillas de hierro que sostenían el puente colgante.</p>
]]></content:encoded>
					
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