Mi hogar
ALLÁ, cabe la frontera, teniendo el mar por espejo; por techumbre la azulada bóveda del firmamento; por diadema los picachos […]
ALLÁ, cabe la frontera, teniendo el mar por espejo; por techumbre la azulada bóveda del firmamento; por diadema los picachos […]
Al través de las brumas y la nieve, En el rostro el dolor, la vista inquieta, El pie cansado vacilante
Llegaron mis amigos de colegio Y absortos vieron mi cadáver frío; «¡Pobre!» exclamaron, y salieron todos… Ninguno de ellos un