Audiolibro La vuelta al mundo
A lo dicho hemos de añadir que las ventanas de la escuela del pueblo daban a la huerta y que la limaza oía las explicaciones del señor maestro; y a fuerza de repetir éste las descripciones geográficas, sacó un alumno aprovechado, del cual no tenía noticia; y este alumno no era otro que la limaza.
¡Lo que son las cosas! Tanto oyó hablar de mares y ríos y países lejanos y de las bellezas de la naturaleza, que la limaza resolvió dar la vuelta al mundo; y como los preparativos eran para ella muy sencillos, pues con poner en movimiento su cuerpo todo estaba listo sin necesidad de maleta ni dinero, echó a andar; mejor dicho, comenzó a arrastrarse, describiendo círculos alrededor del pozo, pero siempre subiendo, pareciéndole que éste era el camino más corto.

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