Audiolibro No hacer nada
Se iba acercando, para Martín Pascual, el momento de no hacer nada. Se lo tenía bien ganado; pero a Martín Pascual le interesaba más la psicología que el derecho. Tenía derecho—después de cincuenta, sesenta años de trabajar—a no trabajar. No le importaba ese derecho; le atraía el proceso psicológico; le hechizaba el «cómo». A ese momento memorable venía Martín preparándose hacía tiempo; gradualmente amenguaba, apocaba, disminuía el trabajo.
No quería verse, repentinamente, de antuvión, súbitamente, ante el hecho—desconcertante, pavoroso, si se sufre decir—de no hacer nada. Trabajar era, sin embargo; lo que hacía, en la forma que fuera, ya con gana, ya sin gana, ya con fervor, ya sin fervor, ya con tesón, ya con desmayo. En la ciudad populosa, entre el tráfago mundano, en el hervidero de las gentes, se hacía difícil el no trabajar; un incidente cualquiera—carta, visita, llamada telefónica—le obligaba a desplegar actividad mental.

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